El primer orgasmo que sentí en mi vida ocurrió cuando tenía tres años mientras caminaba por una playa valenciana. Habíamos viajado hasta allí desde Madrid para pasar las vacaciones de Semana Santa. Era un día radiante de principios de primavera y ya hacía el suficiente calor como para pasar la mañana frente al mar, así que, mis padres junto a otro matrimonio amigo, sus hijos, mi hermano y yo fuimos a medio día a la playa. Fue de camino a donde nos íbamos a ubicar con nuestros cubos y palas cuando sentí aquella delicia entre las piernas. El motivo que consiguió que aquello me sucediese fue escuchar decir a alguno de los niños que allí estábamos que íbamos a “ jugar a los papás ”. Aunque yo nunca había jugado a eso, intuía que era una experiencia interesante y divertida; fue justo reparar en esa clase de diversión lo que me excitó; el paseo por la arena con sus masajeantes desniveles hizo el resto. Sentí algo inesperado y desconocido pero sorprendentemente delicioso. La escena no d...
(El deseo sexual en una mente infantil y un cuerpo de cinco años). E era un niño que vivía en el mismo edificio que yo y que además venía a mi clase. Entonces teníamos cinco años, nos llevábamos muy bien y siempre regresábamos del colegio juntos riéndonos. Una tarde, como de costumbre, íbamos haciendo el bobo y caminábamos con nuestros respectivos brazos rodeando los hombros de cada cual, en plan camaradas, cuando al llegar al portal de casa e intentar entrar, no cupimos por la puerta. Como no queríamos separarnos para pasar porque nos estábamos riendo mucho canturreando y haciendo monerías, para lograrlo tuvimos que estrecharnos bajando los brazos cogíéndonos por la cintura; fue en ese instante, mientras nos adentrábamos en el portal y seguíamos caminando de ese modo hasta las escaleras, cuando sentí de nuevo aquella delicia cosquilleándome entre las piernas tal y como me había sucedido a los tres años. A diferencia de entonces, no volví a tener un orgasmo pero, a...